dissabte, 11 de desembre de 2010

Miguel hernández



En el mar halla el agua su paraíso ansiado
y el sudor su horizonte,su fogor,su plumaje.
El sudor es un árbol desbordfante isolado,
un voraz oleaje.
Llega dese la edad del mundo más remota
a ofrecer a la tierra su copa sacudida,
a sustentar la sed y la sal gota a gota,
a iluminar la vida.
Hijo del movimiento,del sol, hermano
de la lágrima,deja rodando por las eras,
del abril al octubre, del invierno al verano,
áureas enredaderas.
Fran Navarro Ferrer

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada